¿Un epitafio para NFC?

Hemos venido escuchando las siglas NFC desde hace ya muchos años sin tener muy claro qué es o para qué me sirve. Una de las causas de su desconocimiento es precisamente la mayor de sus ventajas. NFC está pensada para ser usada en los teléfonos móviles fundamentalmente. Es una tecnología pensada, concebida e incorporada en cada terminal, por lo que las compañias de telefono tienen que estudiar las características de los terminales que construyen para ver qué lugar es el más adecuado para su incorporación, sin que interfiera con las demás funcionalidades.

 

NFC existía pero los usuarios de la telefonía móvil no la podíamos usar, y una gran mayoría ni siquiera tenía conocimiento de qué era. Hasta hace apenas cinco años pasó de haber en el mercado, de solamente 30 modelos de dispositivos móviles con NFC a más de 400 que podemos encontrar hoy. Aparejado al incremento en el mercado de teléfonos inteligentes con NFC aumenta el desarrollo de esta tecnología a través de su creciente número de aplicaciones y las posibilidades reales de emplearlas en nuestras acciones más cotidianas. Son dos procesos inseparables, no pueden existir las aplicaciones NFC sin un dispositivo que nos permita interactuar con ella. Software y hardware viajan juntos en nuestro bolsillo y nos acompañan en todo momento.

 

Los teléfonos móviles como los conocían nuestros abuelos ya no se fabrican, hace mucho quedaron atrás aquellos tiempos en los que la única ventaja que nos ofrecía el móvil era poder hablar con otra persona en tiempo real, independientemente del lugar en el que nos encontrásemos. Aquel teléfono de toda la vida ha evolucionado y se ha convertido en “el smartphone” o teléfono inteligente. Ahora bien, seguramente nos preguntaremos qué hace a nuestro teléfono inteligente o qué es un smartphone.

 

El término Smartphone tiene mucho de publicidad. Es la palabra anglosajona que más se ha extendido para vendernos un teléfono que nos permita hacer varias acciones a la vez. No existe una definición única para este término, pero todos los consensos llevan a dos aspectos fundamentales: ha de tener conexión a internet y capacidad para instalar aplicaciones, como si lleváramos un ordenador de bolsillo. Las funcionalidades de los teléfonos inteligentes dependen de los gadget que les incorpore su fabricante, y la decisión sobre cuál incluir en la nueva versión siempre se inclina a favor de las necesidades de los usuarios smartphone.

 

A la hora de cambiar nuestro teléfono los criterios de compra  han variado. Hasta hace poco lo que más nos interesaba era que tuviera una cámara potente y la batería duradera. En la era de la informatización, con las nuevas formas que tenemos de interactuar entre nosotros y con la tecnología, estos son los criterios de compra más erróneos e irrelevantes. Un smartphone inteligente nos es más útil en la medida que nos permita hacer uso con rapidez y sin interrupciones de todas sus capacidades. Por ello debemos seleccionar aquel que nos permita “tenerlo todo en el teléfono”. Independientemente del fabricante, el smartphone más eficiente, y por tanto el que más se venderá, es el que cuente con un procesador potente y que tenga mayor capacidad de memoria RAM, para que nuestro móvil realice las funciones más rápidamente. Además, la memoria interna debe tener capacidad suficiente para que nos permita instalar tantas aplicaciones como necesitemos y aún quede espacio disponible, así como la interfaz, o menú, más liviana.

 

Un fabricante con estas cuestiones solucionadas está en condiciones de incluir  nuevos gadgets a su dispositivo y hacerlo así más competitivo. Uno de estas nuevos gadget a incorporar es el lector NFC, que hace posible la comunicación a través de ondas de radio. Los avances tecnológicos ya han superado estas cuestiones, ello favorece y potencia el uso de la tecnología NFC en los dispositivos móviles. El lector NFC es un gadget de pequeño tamaño incorporado al teléfono en el proceso de fabricación. Está ubicado generalmente en la parte trasera del teléfono para que al acercarlo a otro dispositivo o a una etiqueta, la pantalla nos quede siempre de frente, así nuestra forma de interactuar con la tecnología es más fluida y  espontánea, y podemos estar mirando en todo momento y sin distracciones la información que se nos revela.   

 

Y es que esa fascinante tecnología que se esconde tras un logo que en España nos recuerda el sabor de Nespresso, ya empieza a hablar un lenguaje propio que nos seduce a comprenderle. Venía lenta pero ascendentemente operando entre las sombras. Los primeros pasos entre el gremio de expertos y curiosos eran muy cortos y poco podía avanzar, hasta que hace unos años dio el gran salto con la incorporación en la mayoría de los teléfonos inteligentes que salen al mercado del lector NFC, responsable de que podamos interactuar con dicha tecnología. El paso definitivo en su coronación lo ha dado en 2015 cuando Apple introduce la tecnología NFC en su iPhone 6S y iPhone 6S-Plus, y su posterior incorporación al NFC Forum para poder participar de su evolución, retroalimentarse y mejorar los errores que ha dado el sistema de pago sin contacto Apple Pay en su puesta en práctica en el transporte público de Londres. NFC ha llegado algo tardía a Apple, pues desde la compañía se defendía la idea de que era una tecnología de poca utilidad por lo que no la creían merecedora de integrarse en sus productos, hasta que en 2015 hace galas de presencia, aunque solo puede ser utilizada a través de la aplicación Apple Pay.

 

La toma de conciencia de Apple sobre el valor que aportaba a sus dispositivos la posibilidad de transmitir información a través de ondas de radiofrecuencia solo ofrece beneficios. NFC no ocupa espacio en la memoria de nuestro smartphone y facilita nuestra interacción en internet. Permite acceder a una web, a una web app o a una app previamente instalada en nuestro dispositivo con un solo gesto físico. Además nos evita tener que estar guardando URLs como favoritas en nuestro navegador, pues con sólo acercar el móvil a una etiqueta con una URL grabada nos da acceso inmediato sin necesidad de buscar en la barra de herramientas de nuestro navegador o teclear la dirección y enfrentarnos a la difícil ubicación de caracteres disímiles, teniendo en cuenta las características del teclado del smartphone y el tamaño de la pantalla.

 

NFC empezó inicialmente a moverse en el mercado aficionado a la tecnología y ha pasado al mercado de consumo masivo. Esto se debe a que las aplicaciones son de configuración cero. Las app que pasan por varios pasos para que funcionen son una pesadilla para el mercado masivo y no logran buena aceptación, en cambio las aplicaciones NFC reducen su funcionamiento a un solo toque. Esto posibilita que se convierta en un elemento habitual en la vida cotidiana y que los usuarios se acerquen a ella de forma natural. Al basarse en la tecnología de tarjeta inteligente sin contacto está diseñada para una mayor seguridad por lo que ofrece claras opciones de convertirse de una tecnología en crecimiento a una tecnología dominante.

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