NFC: la ciudad interconectada.

Las personas que utilizan NFC disfrutan de todas las ventajas de una tecnología de fácil incorporación y compatible con todas las aplicaciones y tecnologías anteriores, por lo que no existe riesgo de incompatibilidad con las aplicaciones que tuviéramos instaladas en nuestro smartphone. Nos permite acceder a una web app no instalable, optimizada y adaptable a cualquier dispositivo móvil independientemente del navegador que empleemos, por lo que no ocupa espacio en la memoria del terminal.

 

La tecnología NFC es de gran utilidad para habilitar sistemas inteligentes que interconecten a los habitantes de las ciudades a través de un sistema sencillo que ofrece y facilita información sobre los servicios de las ciudades. Con solo pasar el teléfono móvil por una etiqueta NFC podremos acceder a la información relevante en nuestra ciudad y conocer los servicios que nos ofrecen a la vez que aportamos datos para la mejor gestión de los recursos de la ciudad.

 

NFC aporta especial atractivo a aquellas ciudades que por su carácter histórico o su ubicación geográfica sean destinos turísticos importantes. España es un escenario ideal para la implementación del modelo de ciudad inteligente por la diversa tipología de sus municipios. Hay un número elevado de ciudades de tamaño medio y muchas más poblaciones escasamente pobladas que ofrecen excelentes condiciones para implementar el nuevo modelo urbano, adaptado a las condiciones específicas de cada ciudad o municipio.

 

La infraestructura tecnológica necesaria en una smart city para la implementación de la tecnología NFC es muy sencilla y fácil de crear. Solo se necesitan las etiquetas NFC, el software asociado a esa etiqueta y un teléfono móvil para conocer toda la información y los servicios que ofrece la ciudad.  En este aspecto la tecnología NFC es de gran importancia para facilitar el acceso de las personas a redes implementadas como portal de información a los ciudadanos, y en el desarrollo de modelos colaborativos que permitan integrar lo público y lo privado.  Desarrollar un sistema con tales características ofrece a los ciudadanos una nueva forma de acceder a la información más atractiva, eficiente y con transparencia.

 

Una Smart City debe ser vista como un sistema de plataformas útiles y participativas, y los territorios como un ecosistema de plataformas conectadas e interoperables que permitan el intercambio de datos, propiciando un aumento de las oportunidades de las poblaciones. Estos datos cuando se analizan de forma aislada no muestran “inteligencia” alguna posible. Pero cuando se comparan a una escala macro las posibilidades de inventiva y creatividad son infinitas. Nos permite incluso conocer las costumbres de una comunidad, población o ciudad. La gestión y el procesamiento de los grandes volúmenes de datos que se recogen a través de las webs o plataformas funcionan de manera similar a un “laboratorio social”, pues nos descubre costumbres, modos de vida, gustos, hábitos de nuestra ciudad. Tiene un gran potencial a la hora de implementar o repensar los servicios, tanto públicos como privados de la ciudad y las iniciativas culturales.   Pero esto solamente es posible si hay voluntad política y cultura del empoderamiento ciudadano.

 

Para implementar un sistema que permita a los habitantes de las ciudades y a los visitantes acceder a información relevante de la ciudad solo se necesita, de cara al ciudadano, una etiqueta NFC y un teléfono móvil con NFC. Eso es lo que necesitamos para que surja la magia. Cada etiqueta que coloquemos en espacios privilegiados o estratégicos de la ciudad tendrá grabada una información específica a la que podemos acceder con solo acercar a la etiqueta nuestro teléfono inteligente. Pero, ¿cómo ocurre la magia?
La inversión necesaria para implementar este sistema inteligente de información es ínfima en comparación con otras tecnologías y son muchos los beneficios. Para una ciudad que uno de sus atractivos sea el turismo es fundamental ofrecer puntos de información sobre sus lugares de interés y sobre aquellos de obligada visita, de los que decimos que si no los visitamos no estuvimos en la ciudad. Por lo general la solución más empleada son los paneles de información electrónicos, habituales en las grandes ciudades, frente a los que es habitual detenerse durante algunos minutos a que aparezca la referencia a la información que necesitamos, pues por las características de este tipo de panel solo se ofrece la información en unas pocas líneas. También podemos encontrar el clásico panel de información turística con un  mapa de la ciudad con los principales puntos turísticos. En ambos casos debemos anotar esos puntos o memorizarlos, situación a veces difícil. Pero gracias a la tecnología NFC ya podemos disponer de una solución intermedia que nos ofrece información personalizada. Los paneles inteligentes, equipados con una etiqueta NFC nos ofrecen la información en un formato más atractivo. Al acercar el teléfono al lugar del panel señalizado con el logo de la tecnología NFC o con la sencilla frase “Acercar el teléfono” podemos acceder directamente a una web, o a un video en Youtube en el que nos muestran las opciones turísticas que podemos visitar.

 

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