¿Es posible utilizar NFC en una Smart City?

El beneficio humano que ofrece NFC es incalculable, además de ser una tecnología idónea para implementar en nuestras ciudades. Es una tecnología limpia, sin riesgos de contaminación ambiental que cumple al cien por cien con la función principal para la que fue creada: ofrecer un servicio humano, disponible en cualquier rama de la vida. Es transparente en su funcionamiento y el acceso a la información ocurre delante de nuestros ojos. Estamos observando todo el tiempo el flujo de información a través de las diferentes pantallas que visualizamos en nuestros dispositivos.  Su implantación es muy sencilla y sin la necesidad de grandes inversiones. Solo se necesitan dos elementos, un teléfono inteligente y una etiqueta NFC. Nuestro móvil nos acompaña en todo momento, es casi el único dispositivo móvil que por sus funciones y los beneficios que no aporta se ha ganado el derecho de acompañarnos a todas partes. Y ahora nos ofrece un nuevo uso: leer la información guardada en la nube a la que accedemos con el gesto físico de acercar el dispositivo a las etiquetas ubicadas en lugares estratégicos de la ciudad.  Las etiquetas NFC, por su parte, tienen el añadido de que nos permiten reducir el uso de recursos finitos como la energía, pues no necesitan baterías, sino que al estar a una distancia suficiente se alimentan del campo electromagnético que genera nuestro smartphone, de tan baja intensidad que no supera umbrales que puedan desencadenar efectos biológicos perjudiciales para nuestra salud.

 

El concepto de Smart City en España y el resto de Europa está asociado a la regeneración urbana inteligente: dotar a nuestras ciudades patrimoniales, ya sean grandes urbes o pequeños pueblos, de sistemas interactivos de gestión de la información adaptados a las características y necesidades de cada ciudad.
Dentro del contexto de una smart city debe primar la interrelación, la colaboración holística entre todas las empresas que participen de la vida cotidiana de las ciudades, aportándole nuevas capacidades de gestión de la información que se genera diariamente. En el caso de la tecnología NFC, su aporte a la ciudad inteligente no es para nada desdeñable. Desde el punto de vista sociocultural hay mucho que podemos hacer en nuestras ciudades con esta tecnología en beneficio de los ciudadanos. Para ello debemos desprendernos del concepto de ciudad inteligente asociado únicamente con sus edificios, su arquitectura y su infraestructura. La ciudad inteligente es mucho más que eso. Es, además, un conjunto de personas interconectadas, por lo que el éxito del proyecto dependerá del talento de nuestra sociedad para sumar las capacidades de nuestra ciudad,  de nuestros ciudadanos y de nuestras empresas.

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