Emprendedores: consejos para hablar en público

Si eres emprendedor, una de las tareas más comunes que tendrás que hacer es hablar en público. Esta situación, que es uno de los aspectos más importantes en el mundo empresarial, a muchos les pone nerviosos y les genera ansiedad. Una mala idea bien vendida tiene un alcance mucho más potente que una buena idea mal promocionada, de nada sirve tener un excelente proyecto empresarial si no sabes defenderlo ante posibles clientes o inversores.

Cuando nos ponemos nerviosos tendemos a divagar en nuestras explicaciones, entrecortar la voz, temblar, repetir muletillas, evitar la mirada, olvidarnos de mencionar aspectos importantes que teníamos en mente, sudar e incluso perder el habla por completo. Sin embargo, tampoco es necesario estar nervioso para realizar una mala exposición oral: manos en los bolsillos, monotonía, mal uso del lenguaje…

Sea por uno u otro motivo, estas actitudes producen desconfianza en el receptor de tu mensaje, lo que puede hacerte desaprovechar grandes oportunidades de negocio. Para evitarlo te damos algunos consejos a continuación:

Cómo-hablar-en-público1. Si tienes que hacer una exposición en público y tienes la oportunidad, intenta conocer primero el lugar en el que harás tu exposición. Te resultará más familiar.

2. Prepara la ropa que llevarás. Recuerda que la presencia es importante, pero al mismo tiempo has de sentirte cómodo.

3. Si las circunstancias lo permiten, prepara una presentación visual. Si te quedas en blanco solo tendrás que leer unas líneas para volverte a encontrar. Sin embargo, has de tener cuidado, las presentaciones solo deben utilizarse como apoyo, pero no deberán contener toda la información al mínimo detalle ni deberás leer en lugar de explicar.

4. Rompe el hielo con las personas que escucharán tu exposición antes de iniciar la charla, cuando vayan llegando. Sentirás que es más fácil hablar para alguien con quien ya has interaccionado y con quien has mantenido un tipo de conversación “normal”.

5. Bebe un poco de agua antes de empezar y ve al baño.

6. Habla despacio: cuando nos ponemos nerviosos solemos hablar muy rápido como acto reflejo para hacer que el mal rato pase pronto. Aunque no creas que puedas hacerlo, intenta “disfrutar de tu momento”, busca miradas cómplices con el público y piensa que si están allí es porque les interesa lo que tengas que decir.

7. Concéntrate en lo que quieres expresar y bloquea pensamientos como “seguro que se están riendo de mí”, “lo estoy haciendo fatal”, etc.

8. Si te equivocas no te disculpes diciendo que estás nervioso o que no lo has preparado bien. Corrige tu error, pero continúa tu charla sin excusarte.

9. Nunca des la espalda al público. Si tienes que escribir en una pizarra hazlo de perfil.

10. Si no encuentras la palabra que buscas puedes utilizar una palabra multiuso como “tema”, “asunto”, “cuestión”, “problemática”…

11. Muévete por el escenario andando con pasos firmes, no te quedes estático en el mismo lugar.

12. Reparte la mirada entre el público para que todos sientan que les dedicas tu mensaje y no mires siempre a las mismas personas, pero ten en cuenta que este consejo es solo para expertos. Si todavía te pones muy nervioso es preferible que mires a la pared del fondo antes que perder el hilo del discurso por intentar mirar al público.

13. Cuida tus expresiones: un buen orador evita las muletillas, busca sinónimos para no repetir las mismas palabras y siempre habla de manera educada. Sin embargo, no te pases de culto ni emplees expresiones raras que no utilizas en tu vida diaria, el objetivo es que todo el mundo te entienda.

14. No te enrolles: ¿puede haber algo peor que una exposición breve y escasa? Sí, un discurso en el que los oyentes desconecten de ti. Busca el punto justo, el exceso de información hará que el público se aburra y pierda el interés. Las frases cortas y sencillas son preferibles a las largas porque el mensaje llega más directo.

15. Cuidado con las manos. No debes guardarlas en los bolsillos, cruzarte de brazos o hacer aspavientos exagerados. “¿Entonces qué hago con las manos?”, estarás pensando. Simplemente utilízalas para señalar la pizarra o la pantalla en la que estás exponiendo o acompañar tu discurso con algún ademán comedido, y cuando no las uses mantén una buena postura con los hombros erguidos.

16. Varía el volumen y el tono de tu voz para evitar el aburrimiento de los oyentes. Las voces monótonas producen desinterés a los pocos minutos.

17. Termina tu discurso con una conclusión y propón que te pregunten las dudas que hayan podido quedar. Esto denota que dominas bien el tema e inspira mucha confianza en ti mismo, y si has preparado bien el contenido podrás salir airoso de cualquier preguntan que te hagan.

Por último, es importante que organices una estructura en tu presentación cuando la ensayes en casa. Ordena tu discurso en partes (introducción, desarrollo y conclusión):

Introducción: preséntate, di quién eres y cuál es tu objetivo.

Desarrollo: ordena los contenidos según la importancia que tengan, la lógica, y la cronología de los hechos. Apréndete una sola palabra clave para cada tema que vayas a tratar y repítetelas para asimilar el orden de tu discurso.

Conclusión: la conclusión apenas debe durar lo que ocuparían unas 4 o 5 líneas escritas. Solo se trata de resumir lo expuesto, no de repetirlo.

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