Futuro del Internet de las cosas: Las mejoras que quedan

Escrito por:

Irene Jiménez

Cuando pensamos en el futuro, el Internet de las Cosas está integrado por completo en nuestra sociedad. Daremos instrucciones a nuestro teléfono móvil para que nuestra casa encienda la calefacción y baje las persianas. Le diremos a nuestro coche el destino al que vamos y será el propio vehículo quien conducirá mientras nosotros vemos películas en una tablet. Actualmente hemos relegado muchas rutinas habituales a la informática. Ya no podemos acercarnos a una oficina de Correos a comprar un sello si ese día el sistema falla y ha caído internet. ¿Pero qué pasará cuando un fallo informático limite la funcionalidad de todas las herramientas tecnológicas que condicionarán nuestra relación con el entorno?

La primera pregunta que se nos viene a la mente cuando hablamos del futuro del internet de las cosas está relacionada con la seguridad. Consultamos nuestras cuentas bancarias desde el teléfono móvil, y guardamos las contraseñas de aplicaciones como Twitter, Amazon o Spotify. Un ciberataque como algunos de los que ya hemos vivido nos deja indefensos ante los ladrones. Pero mas allá de las aplicaciones habituales a las que accedemos desde nuestros dispositivos, el verdadero temor está en detectar que alguien se ha colado en nuestra intimidad a través de los electrodomésticos inteligentes. El sistema de cámaras de seguridad de casa puede ser hackeado, permitiendo a un ciberdelincuente acceder al interior de nuestras casas, conectarse a la cámara del vigilabebés con conexión a la red, o controlar la programación de la televisión inteligente.

El futuro del internet de las cosas pasa por corregir esos huecos de seguridad que nos dejan a merced dela delincuencia digital.

El futuro del internet de las cosas

Queremos estar permanentemente conectados. Queremos que cualquier elemento de nuestro entorno esté a nuestra disposición a través de una conexión a internet. Pero la digitalización de todos nuestros ámbitos: doméstico, laboral, personal, industrial y social, conlleva un riesgo para el que aún no hemos encontrado solución. Y es que cualquier elemento, cualquier conexión y cualquier dispositivo es susceptible de sufrir un ciberataque.

Pero también es cierto que la revolución digital ha traído importantes avances sociales. Podemos saber en tiempo real si hay el más mínimo problema en una red eléctrica gracias a la monitorización digital. En determinados sectores, la llegada del Internet de las Cosas ha supuesto una revolución en ahorro de tiempo y personal. ¿Pero realmente necesitamos monitorizar cada acción de nuestra vida cotidiana?

Ya se han dado casos de personas que han sufrido las consecuencias negativas de compartir en sus redes sociales de forma pública las rutinas que llevan a cabo. A través de nuestro teléfono móvil, conectado en todo momento, hacemos llegar al público la hora a la que salimos de casa, la ubicación de nuestra oficina, la rutina de salir a correr que llevamos a cabo, nuestro circuito para entrenar al aire libre, los destinos de nuestras vacaciones… Hemos perdido la intimidad, con los riesgos que supone. Porque tendemos a pensar que en nuestras redes sociales solamente curiosean nuestros amigos. Y no es así. Entre las personas que acceden a la información que compartimos puede haber gente rastreando en qué momentos no hay nadie en casa, y que gracias a las fotos de la vivienda que hemos compartido sepa a qué rincones acudir para encontrar nuestros objetos más valiosos.

Y el peligro no queda únicamente en esa posibilidad. Porque es muy sencillo acceder a nuestras cuentas bancarias a través de un ordenador.

Avanzamos tecnológicamente a pasos de gigante. Hace unos años apenas era impensable concebir la capacidad de un disco duro actual. Tampoco era posible concebir que un día se estuviera hablando del futuro del internet de las cosas. Y que Google nos haga sugerencias en función de nuestros intereses a veces parece más magia que ciencia. Pero la sociedad del futuro aún no está preparada para los avances del mañana.

Si quieres realizar una acción de marketing usando Internet de las cosas, deja que lo hagan profesionales. ¡No te arrepentirás!

 

 

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