Cómo funciona el internet de las cosas y usos reales

Escrito por:

Irene Jiménez

Cómo Funciona el Internet de las cosas

Seguramente hayas escuchado ya algo sobre el Internet de las Cosas. ¿Pero sabes realmente qué es y cómo funciona?

Aunque es complicado definir exactamente lo que supone la llegada del Internet de las Cosas a todos los ámbitos sociales, es posible hacernos una idea. El Internet de las Cosas vuelve inteligentes los objetos cotidianos, y monitoriza a esos objetos y a las personas para crear un mapa digital online con toda nuestra información.

Aunque queramos retirarnos a vivir a una aldea remota en las montañas y vivir de la agricultura, vamos a necesitar estar conectados con el resto del mundo para hacer cualquier trámite. Se prevé que a partir de 2018, las conexiones a la red desde nuestros smartphones superen al resto de dispositivos. Esto significa poder controlar desde el móvil la hora a la que se enciende la lavadora, el programa del robot de cocina, la radio del coche, la calefacción de casa, y las cámaras de seguridad de la oficina. Eso es Internet de las Cosas. Todas estas acciones van dejando un rastro digital y creando un registro online con el uso que le damos a nuestro entorno digitalizado.

Pero también es Internet de las Cosas el que podamos monitorizarnos a nosotros mismos en nuestras actividades diarias. Contar los pasos que andamos cada día, registrar nuestras marcas deportivas, que la lista de reproducción de música se sincronice con el nivel de exigencia de nuestra rutina de deporte y poder compartirlo después todo en nuestras redes sociales también es Internet de las Cosas.

¿Cómo hemos llegado a esta situación?

Vivimos en una sociedad exigente que cada vez demanda un mayor control sobre sus acciones. Y eso lleva a las empresas a plantearse el ofrecer siempre más al consumidor. Los sensores inteligentes han permitido registrar cambios de temperatura, de luz, de sonido, de movimiento o de presión en casi cualquier elemento. Así las empresas monitorizan el uso que se da a sus productos, y los consumidores cada vez saben más sobre lo que ocurre en su entorno cuando no están presentes.

Las capas de información

Para interconectar de forma inteligente los elementos de nuestro entorno e integrar la inteligencia digital en nuestros procesos, el Internet de las Cosas trabaja creando capas de información que entrelaza entre sí.

Por ejemplo, pensemos en una nevera inteligente, y una báscula digital interactiva. Ya hemos desarrollado sensores de balanza que podemos encontrar en la mayoría de los supermercados del Reino Unido, por ejemplo. Colocamos un artículo sobre la balanza, y por el peso y la superficie que ocupa, en la pantalla vemos que la máquina ha detectado de qué artículo se trata. Apliquemos esa tecnología en las neveras. Así nuestro refrigerador sabe qué solemos comer, y con qué frecuencia. La nevera podría encargarse de forma autónoma de ir programando la lista de la compra y pedirla online cuando se lo ordenemos. Esta información la va generando y guardando en capas: productos que más se consumen, los que caducan antes, etc.

Supongamos que también tenemos una báscula digital inteligente que podemos programar para que trabaje en equipo con la nevera. Activamos el programa de “pérdida de peso” y nuestra báscula envía al frigorífico esa información. Cada vez que nos pesamos, la báscula va registrando la información de la evolución del peso. Cuando conectamos la nevera y la báscula para que trabajen juntos lo que hacemos es unir esas capas para optimizar cada una.

Ahora añadimos otro nivel: usamos una aplicación móvil para monitorizar el ejercicio que hacemos. Supongamos que salimos a correr con frecuencia. La aplicación detecta nuestro rendimiento y nos va proponiendo dietas en función de los objetivos de nuestro programa de pérdida de peso. Para ello debemos configurar las capas de información para que se comuniquen con la nevera y la báscula.

El objetivo final es facilitar las rutinas diarias de los usuarios de la tecnología a través de la conexión por capas de información. Mientras le demos un uso racional, la tecnología puede ser una potente herramienta que nos ayude a optimizar nuestras rutinas y mejore nuestro rendimiento en todos los ámbitos de la vida.

Usos reales del internet de las cosas

Sectores actuales que hacen un uso hoy en día:

Vigilancia

Quizá lo que más se asocie al Internet de las Cosas sea el sector de la vigilancia. Algo que en origen parecía reservado a las películas de ciencia ficción, pero que cada vez es más habitual entre la sociedad. Todos conocemos a alguien, o quizá nosotros mismos, que monitoriza desde su smartphone o tablet la actividad qué se registra en su domicilio. Cámaras de seguridad que se activan con sensores de movimiento y graban lo que ocurre en casa para que podamos verlo desde cualquier dispositivo móvil. Dispositivos de vigilancia de bebés para controlar lo que ocurre en la habitación del pequeño cuando no estamos presentes. O incluso robots domésticos que incluyen videovigilancia. El Gran Hermano es hoy.

Domótica

Aunque otro sector importante donde hemos podido observar un creciente aumento de dispositivos inteligentes es en el de los electrodomésticos de cocina. Más allá del robot de cocina, que ya podemos programar y controlar en remoto desde el móvil, cada vez es más habitual encontrarnos con secadoras que nos avisan con un mensaje de texto cuando terminan su trabajo, y hornos inteligentes que nos recomiendan una temperatura y un tiempo de cocinado en función del alimento que vayamos a comer.

Lo cierto es que nuestras casas cada vez están más domotizadas. Tenemos programada hasta la calefacción para maximizar la eficiencia energética, y abrimos y cerramos las persianas desde la oficina, o desde nuestras vacaciones en la playa. Así los ladrones no sabrán realmente si estamos en casa o nos hemos ido unos días. A no ser, claro, que mientras controlamos la casa en remoto publiquemos también fotos en nuestras redes sociales de las playas paradisíacas en las que estemos.

Salud

Precisamente monitorizamos y registramos cada vez más lo que vamos haciendo a lo largo del día. La llegada de aplicaciones de entrenamiento personal ha sido un avance más que interesante para el sector deportivo. Medimos los pasos diarios que damos, nuestros tiempos y marcas entrenando y las calorías que consumimos a diario. Bien usadas, estas aplicaciones cuidan de nuestra salud y nos motivan para mantenernos en forma y seguir un estilo de vida sano.

Estos son los usos más extendidos en nuestra sociedad. Pero aún quedan muchas aplicaciones por llegar que iremos viendo en los próximos años. Aplicaciones que buscan aparcamiento por nosotros en la ciudad; optimización de las rutas de recogida de basura en función del estado de los contenedores; o conexiones de cadenas de montaje completamente digitalizadas son algunas de las novedades que empiezan a plantearse. El futuro es hoy, y lo estamos creando a pasos de gigante.

Si quieres desarrollar una aplicación con el Internet de las cosas para tu empresa, deja que lo hagan profesionales. ¡No te arrepentirás!

 

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