De la domótica al internet de las cosas

Escrito por:

Irene Jiménez

Desde hace años se viene hablando de que el progreso y el futuro son la domótica doméstica: casas inteligentes gracias a instalaciones domóticas que serán capaces de activarse y desactivarse en función de sus habitantes. Las instalaciones domóticas permitirán automatizar rutinas y tareas como cerrar con llave desde la oficina, subir y bajar las persianas, o activar luces y ambientes.

Esa es la dirección en la que vamos cuando se habla de domótica en casa, y de momento se manifiesta en sistemas domóticos que son capaces de conectar objetos entre sí, y a Internet al mismo tiempo, inventando nuevos usos y finalidades de forma paralela al desarrollo tecnológico. A este proceso se le conoce como “Internet de las Cosas”, y se corresponde con el momento actual en el que buscamos instrumentalizar cualquier elemento de nuestro entorno para conectarlo a la red y monitorizar su uso. La domótica doméstica ha pasado de ser un sueño de futuro a convertirse en una serie de aplicaciones con las que nos sorprendemos cuando conectamos el BlueThooth del coche desde el móvil.

Porque todo empezó con la telefonía móvil. Los teléfonos son cada vez más inteligentes, y se sincronizan con las casas inteligentes en las que vivimos. Podemos programar desde la pantalla de nuestro smartphone los contenidos de televisión que permitimos a nuestros hijos, o las calorías diarias que quemamos andando de casa al trabajo. La tecnología se ha vuelto imprescindible, y los humanos ya no sabemos funcionar sin estar conectados.

Qué es la domótica

Básicamente, el término “domótica” hace referencia a la automatización de casas inteligentes mediante instalaciones domóticas que monitorizan y regulan el sistema energético, la seguridad y las comunicaciones. Para hacernos una idea visual: una casa con un circuito de videovigilancia conectado al teléfono móvil de su dueño, que envía un aviso al smartphone cuando detecta movimientos inusuales, y que bloquea al instante los accesos de puertas y ventanas es un ejemplo de domótica en casa. Pero la domótica doméstica puede ir más allá, permitiendo al usuario controlar desde su teléfono la temperatura de las diferentes estancias, indicar a la cochera que levante el portón porque nos acercamos con el coche o comunicarse con su nevera inteligente para preparar la lista de la compra. Y todo mientras está sentado en el sofá viendo un partido, por ejemplo. El futuro es de las casas automáticas.

El proceso es imparable. El internet de las cosas ha venido para quedarse.

Casas inteligentes

Para llegar a las actuales casas inteligentes ha habido que avanzar en el terreno de la programación. Como la mayoría de los desarrollos importantes, la domótica en casa tiene su origen en un avance militar: la tecnología RFID, un sistema de identificación mediante ondas de radiofrecuencia que se usó en su momento para detectar aviones amigos en contiendas bélicas. Con el tiempo se ha ido precisando la acción de esos campos de ondas para llegar a programar y controlar su funcionamiento desde un teléfono móvil.

Así, actualmente nos encontramos en un momento en el que somos capaces de insertar un chip RFID en cualquier elemento, y programar un teléfono para que lleve a cabo una acción concreta cuando lea ese chip. Por eso podemos indicar desde el móvil a nuestras casas inteligentes que cierren las persianas a partir de las 6 de la tarde, o que enciendan la calefacción cuando la temperatura ambiente baje de 20 grados. Los wereables son quizá el ejemplo más extendido hasta el momento: ropa y complementos inteligentes que nos monitorizan a diario.

El futuro pasa por este tipo de desarrollos tecnológicos, así que tendremos que ir acostumbrándonos a interactuar cada vez más con nuestro entorno desde el teléfono móvil. Por una parte perdemos privacidad y exponemos nuestros datos en la red. Pero por otra, podemos pedirle a nuestro teléfono que la cafetera nos haga un capuccino perfecto.

Al final, la tecnología está al servicio de los humanos. De nuestra responsabilidad dependerá que se use con buenos fines.

 
Esperamos que nos dejéis vuestros comentarios con vuestra opinión sobre el internet de las cosas.
 

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